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Los pediatras insisten en la necesidad de mantener una supervisión constante de los menores frente al auge de las piscinas inflables.


Los pediatras insisten en la necesidad de mantener una supervisión constante de los menores frente al auge de las piscinas inflables.

El tamaño pequeño de las piscinas inflables y portátiles puede generar un exceso de confianza. Por lo tanto, se recuerda la necesidad de mantener un contacto visual continuo con los niños mientras se bañan o cuando están cerca del agua para evitar accidentes que puedan tener consecuencias fatales.

Guadalajara, 26 de julio de 2020.- Los pediatras recuerdan la importancia de mantener una vigilancia constante durante los baños de los niños para evitar ahogamientos, un mensaje que insisten sobre todo a la luz de la gran demanda de piscinas inflables y portátiles que la pandemia de coronavirus ha traído consigo.

Como señaló el jefe de Pediatría del Hospital Universitario de Guadalajara, Alfonso Ortigado, los accidentes por ahogamiento siguen siendo una causa importante de morbilidad y mortalidad en los niños, con una incidencia estimada de 1.5 casos por cada 100,000 habitantes por año.

El ahogamiento de menores ocurre con mayor frecuencia en piscinas, especialmente aquellas para uso privado debido a la falta de supervisión o distracción por parte de adultos, lo que se puede evitar en el 80% de los casos a través de una supervisión constante.

Dada la proliferación de piscinas para uso doméstico este verano, los pediatras insisten en la necesidad de no confiar cuando el niño está dentro o cerca del agua, incluso si apenas hay profundidad.

Frente a las grandes piscinas que tienen socorristas y «donde generalmente tenemos cuidado», el tamaño pequeño de las piscinas inflables y portátiles puede causar relajación en esta vigilancia. Sin embargo, «solo dos centímetros de agua en el fondo de un balde y menos de dos minutos son suficientes para ahogar a un niño», y tenga en cuenta que «los niños se ahogan en silencio, no piden ayuda porque son adultos».

«La consecuencia más devastadora de estos accidentes es, obviamente, la muerte del niño», pero «no debemos olvidar las consecuencias neurológicas, que pueden ser muy importantes, y en este sentido el momento de acción es esencial», subrayó Alfonso Ortigado.

El riesgo de ahogamiento, advirtió, es mayor en niños con discapacidades físicas o mentales o cuando tienen problemas como epilepsia o arritmias cardíacas.

Por otro lado, Ortigado advirtió sobre el peligro que representa en este sentido el consumo de alcohol en menores, ya que «el 25 por ciento de los ahogamientos de adolescentes está relacionado con este consumo».

Otra recomendación a tener en cuenta es no depositar una confianza indebida en flotadores o mangas que pueden proporcionar una falsa sensación de seguridad e incluso ser la causa del ahogamiento, por lo que se debe mantener la vigilancia cuando el niño usa este tipo de objeto. También recomendó enseñar a los niños a nadar lo antes posible y, finalmente, aconsejó a los adultos que se entrenen en los conceptos básicos de la reanimación cardiopulmonar (RCP).

Como comportarse

En caso de ahogamiento, es necesario actuar sobre la base del llamado comportamiento PAS (proteger, advertir, ayudar). Aunque lo principal es la prevención de accidentes, si sucede, lo primero que debe hacer es proteger a la persona lesionada colocándola en un lugar seguro, notificar inmediatamente a los servicios de emergencia y, una vez hecho esto, ayudar.

La víctima debe retirarse del agua lo más rápido y con cuidado posible, estabilizando el cuello y la columna porque a veces el ahogamiento es causado por una caída previa. Si el niño no respira, abra el tracto respiratorio y comience las maniobras básicas de RCP, comenzando con cinco respiraciones de rescate (ventilación nasal de boca a boca en bebés y bloqueo de boca a nariz en niños mayores).

En ausencia de pulsaciones, el masaje cardíaco se iniciará alternando 15 compresiones torácicas con dos respiraciones de rescate. En caso de ahogamiento en el agua, se debe evitar la maniobra de Heimlich (compresiones abdominales que se aplican en caso de asfixia y asfixia debido a la entrada de un cuerpo extraño en las vías respiratorias) debido al riesgo de aspiración.