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Investigadores del Hospital Nacional de Parapléjicos obtienen un nuevo impulso para estudiar el dolor de esguince de cuello después de un accidente automovilístico


Investigadores del Hospital Nacional de Parapléjicos obtienen un nuevo impulso para estudiar el dolor de esguince de cuello después de un accidente automovilístico

Toledo, 14 de noviembre de 2020. – Un equipo multidisciplinar liderado por el Hospital Nacional de Paraplejicos, centro dependiente del servicio de salud de Castilla-La Mancha, dará un nuevo paso en su búsqueda por mejorar el diagnóstico precoz y el tratamiento del dolor crónico tras el latigazo, que contará con impacto en una mayor calidad de vida de los pacientes con esta patología.

Hasta la fecha, los científicos han desarrollado una metodología basada en técnicas de neuroimagen, que permite visualizar la presencia de dolor en pacientes con esguince cervical crónico tras un accidente de tráfico. El proyecto se llevó a cabo gracias a una beca de investigación de la Fundación Mutua Madrileña, que sigue invirtiendo en este trabajo.

Según informó el coordinador de investigación y jefe del servicio de trauma del Hospital Nacional de Parapléjicos, Andrés Barriga, «la idea es aplicar el conocimiento y diagnóstico de los cambios neuroquímicos que ocurren en los centros cerebrales relacionados con el desarrollo del dolor crónico». y su dimensión afectiva, incluida la disfunción del control del dolor endógeno e hipersensibilidad al frío, en pacientes que han sufrido un esguince cervical ”.

Gracias a las conclusiones obtenidas en una encuesta realizada entre 2015 y 2018, el equipo científico dispone ahora de una herramienta diagnóstica objetiva con la que detectar cambios en la actividad cerebral tras el latigazo cervical.

“La novedad de este proyecto consiste en el desarrollo de un algoritmo para el pronóstico objetivo del dolor crónico, basado en la resonancia magnética, con la posibilidad de validar los valores de estos biomarcadores con otras medidas neurológicas y cuestionarios”, explicó Andrés Barriga.

Para iniciar la nueva fase de este estudio, gracias a la ayuda obtenida, se adquirirá la versión más avanzada del mercado de una nueva antena de espectroscopia cerebral, que permitirá actualizar la resonancia de 3 Tesla del Hospital Nacional de Parapléjicos.

Esta tecnología es capaz de detectar metabolitos que aportan más información sobre los sistemas inhibidores del dolor, así como aplicar una metodología aprobada en Europa que permitirá extrapolar los posibles resultados del estudio.

Más de 25.000 afectados anualmente

El esguince de cuello uterino es muy común. Afecta a más de 25.000 españoles cada año. La mayoría de las veces se resuelve con tratamiento rehabilitador y las pruebas no son necesarias porque en pocas semanas el paciente mejora, pero hay un tipo de paciente que no lo hace y padece dolores crónicos. «Lo que hemos demostrado es que, en estos pacientes, existe cierta sensibilización central al dolor, lo que significa que su sistema nervioso no tiene la capacidad de inhibirlo», dijo el Dr. Barriga.

Se ha identificado una alteración del mecanismo de inhibición del dolor en enfermedades como fibromialgia, dolor neuropático, síndromes de dolor crónico y en algunos pacientes con latigazo cervical.

“Al medir, mediante la nueva técnica de neuroimagen, la concentración de metabolitos en los núcleos cerebrales relacionados con el dolor o su inhibición y controlando las alteraciones, vemos que el paciente realmente no está fingiendo. Las voluntarias sanas que participaron en la investigación no tenían estas alteraciones de metabolitos y tampoco las del grupo que tuvo un esguince cervical y fueron tratadas ”, enfatizó.

«En última instancia, con el método que hemos diseñado, podemos distinguir a las personas con latigazo cervical que tienen mecanismos neuronales alterados para inhibir el dolor de aquellos que simplemente lo simulan», dijo Andrés Barriga.

Un equipo internacional y multidisciplinar

En esta investigación sobre el dolor por latigazo cervical participa el citado Andrés Barriga Martín quienes, junto con Julian Taylor, jefe del laboratorio de Función Senso-Motriz, son los principales investigadores.

El equipo también incluye a los especialistas en cirugía ortopédica y traumatología, Luis María Romero y Enrique Sánchez Muñoz, Beatriz Lozano, y la especialista en radiología del hospital, Mabel Torres. También cuenta con el químico Leoncio Garrido, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Polímeros (CSIC) y el médico de la Universidad de Oxford Yazhuo Kong.

La investigación fue presentada en el Annual Global SpineCongress en la ciudad canadiense de Toronto y este año ganó el premio de la Universidad de Salamanca y la Fundación Grünenthal, como parte de la 20ª edición del «Pain Research Award».